
Ser sólo tu amigo tal vez.. Nunca bastó, no fue suficiente y lo supe, desde que te conocí fue muy obvio, pero, a fin de cuentas era imposible que yo no llegara a enamorarme de ti. Maldicion! No Puedo echarte la culpa a ti . No me arrepiento de haberme perdido en tus ojos, ni de adorar tu forma de ser, tampoco de tomar en cada sueño tu cintura y apoderarme de esos perfectos labios, y mucho menos puedo arrepentirme de pensar en ti día a día, aún si sólo logro hacerme más daño. No me importa. Tengo fuerzas por y para ti, eres mi vida.El día que te alejes, desapareceré. No lo hagas, créeme. me harás sufrir mas de lo que ya lo hago. No me importa ser solo tu amigo, por favor, no te vayas, quédate, te lo pido yo y mi corazón, no desaparezcas por favor. El día que faltes, estaré sin aliento. El día que mueras, yo lo haré contigo. Porque, a dónde vayas iré, dónde caigas me arrastraré, dónde llores, sufriré. Pues no pienso dejarte ir de mi lado, aunque no seamos más que sólo amigos, así deba pasarme una vida entera buscándote. “¿Para qué mentir?” Me repito mentalmente, mientras Tú fotografía. Si, esa fotografía que nunca se despeja de mi mente. No te imaginas lo doloroso que puede llegar a ser… Tú, tan frágil, con esa encantadora sonrisa, y la extremadamente pálida piel, ese delgado y fino cuerpo que posees… y yo, aquí, al otro extremo, tan poco delicado…tan opuestos, pero podemos llegar a ser parecidos… Suspiro pesadamente mientras trato de sacar esa imagen de mi mente, me siento en la silla y abro el libro, lleno de miles de versos que te he escrito, para llenarlo con uno nuevo, como de costumbre. Tú, mi musa, mi alegría, mi tristeza, mi alma… Heme aquí, desquitándome con las letras y el papel, porque de nuevo regreso a la realidad, aquella que me recuerda día a día que nunca te tendré. Heme aquí, otra vez, lamentando mi inútil existencia…sin ti. Mirando como te alejas, y yo aferrándome a ti, no te vayas por favor, acaso tan poco importo yo? Dejare de sufrir mi de jeas estar a tu lado, como un simple amigo, viéndote feliz, ayudándote en tus tristezas, déjame ser quien te ayude cuando pueda, déjame ser el que suspira por tu existencia.¿Acaso el amarte es un pecado? De ser así… ¿Tan grande es como para merecer tal castigo divino? Día a día siento como cada parte de mi corazón se implanta en cada frase, veo como la fantasía de que me veas como algo más que un amigo se entierra en lo más profundo de mi mente, experimento como mis energías se van a un rincón oscuro, en donde no estás tú. Me desahogo escribiéndote en este cuadernillo, el cual sé que jamás llegará a tus manos, por lo que jamás lo observarán tus ojos, y por ende tus labios nunca delinearán estas palabras, que con tanto empeño escribo para ti, y no puedo detenerme, el deseo de poseerte me quema por dentro, y la única manera de expresarlo es esta, aunque me quede sin tinta, seguiré… Definitivamente, tenerte tan cerca y a la vez tan lejos… ¿Ironía o maldición?Debo controlar cada célula de mi cuerpo, y la verdad es que ya no sé si puedo contener más tiempo a la bestia que lucha por zafarse de las cadenas… la verdad es que temo hacerte daño, acabar con nuestra amistad. Temo a que te alejes. a que me dejes solo sin ni siquiera poder escuchar tu voz a poder aconsejarte. Antes me creía libre, Pero al conocerte me di cuenta que no había tenido libertad, de sentir de amar y de vivir…¡Y es que realmente te amo! Pero debo ocultar este sentimiento, y vivir a base de sueños, de recuerdos, y a punta de observarte. Eres el aire que revitaliza mi ser, la más dulce melodía…pensar en ti hace que mi corazón se estremezca, y que duela..Pero sin dolor no hay placer y sin placer no hay vida…me gustaría que esta herida cicatrizara, a tal punto de desaparecer, para no quedarme sino con un trago del pasado que no pudo ser, y que no me afecta, desearía poder abrirle mi corazón a los demás, darles una oportunidad, pero para mí sólo existes tú… y no hay nada que pueda hacer para evitarlo, lo he intentado todo y nada ha funcionado. Pero es tu deseo, lo cumpliré, pero seguiré amando a un ángel que me olvidara pero yo no a el, Tu. Sin embargo, ya me resigné, a apreciarte y amarte de lejos, en secreto. Me resigné a vivir con esta cruel condena del amor no correspondido, me resigné al dolor, que no duele. Porque tu, estás ahí, feliz, sonriente, placentera y querida como siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario